En la mayoría de las culturas están más que extendidas las bebidas estimulantes. Dependiendo del contexto sociocultural o los gustos individuales de las personas, se optará bien por el café, bien por el té, o bien por otras alternativas. Hoy nos vamos a centrar en hablar de algunas particularidades que presentan el café y el té y algunas implicaciones que pueden tener en estados de ansiedad.
¿Qué diferencia a la cafeína de la teína?
Aunque pueda sonar extraño, la cafeína y la teína son exactamente la misma molécula. Sin embargo, se le denomina de forma diferente según el origen de la misma; si viene del café hablaremos de cafeína y si viene del té hablaremos de teína, así de simple. Científicamente siempre se hablará de “cafeína” pero no es incorrecto emplear “teína” si estamos hablando del té. Pero lo importante es que químicamente no hay ninguna diferencia.

¿Qué otros componentes presentan?
Aunque la sustancia estimulante, la cafeína, es la misma, hay que tener en cuenta que no es el único componente presente en estas bebidas. Vamos a profundizar un poco en esto…
El café contiene:
- Cafeína. Es la sustancia estimulante del café, la que nos activa, ya que actúa como antagonista de los receptores de adenosina cerebrales, es decir, inhibe las señales de “cansancio”, haciéndonos sentir más despiertos.
- Ácidos fenólicos. Son los responsables de las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias del café.
- Otros. Minerales, vitaminas o compuestos aromáticos (estos últimos son los responsables del característico aroma del café).
Por su lado, el té contiene una serie de componentes que lo hacen especialmente interesante:
- Cafeína (“teína”). Ya hemos comentado cómo actúa y por qué la denominamos así.
- Teofilina y teobromina. Estimulantes con efectos más suaves y con efecto diurético.
- L-teanina. Presenta efecto calmante (que no sedante).
- Polifenoles. Como las catequinas o los flavonoides, responsables de las propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y cardioprotectoras.
- Taninos. Responsables del sabor astringente del té.
- Otros. Vitaminas, minerales o aceites esenciales (estos últimos son los responsables del característico aroma del té).

¿Cómo explicamos las diferencias en los efectos?
La sustancia estimulante es la misma. Sin embargo…
- La dosis de cafeína presente en una taza de café suele ser superior a la dosis presente en una taza de té.
- El té presenta L-teanina que, sin provocar sedación, presenta efectos calmantes, contrarrestando la posible agitación que ocasiona la cafeína. Por todo ello, el café tiende a ser más estimulante.
- Debido a los demás componentes del té, como los taninos, que enlentecen la absorción de la cafeína, los efectos estimulantes del té son más progresivos, mientras que en el café es más fácil tener un pico y una caída rápida de la energía dado que se absorbe más rápido.
Y si tengo ansiedad, ¿entonces qué me tomo?
Dado que el café no presenta los efectos calmantes de la L-teanina presente en el té, es más probable sentir nerviosismo y que empeore los cuadros de ansiedad, de ahí que el té pueda ser una mejor opción en personas con ansiedad. Sin embargo, es importante considerar la dosis, de poco servirá cambiar una taza de café por ocho de té. Es importante consumir estas bebidas estimulantes con moderación para optimizar los efectos buscados sin comprometer la salud.
Finalmente, si aun tomando dosis bajas de té siguen apareciendo síntomas de agitación o nerviosismo, sería interesante buscar opciones descafeinadas o infusiones.
