El cuerpo habla cuando la mente calla

Probablemente hayas escuchado alguna vez el término “somatización”. Las somatizaciones han sido, y son, un auténtico problema de salud que, en muchos casos, no se diagnostican como tales y cuyos síntomas perduran durante largos periodos de tiempo, reduciendo drásticamente la calidad de vida de las personas que las sufren. ¿Pero qué es “somatizar”, y cuáles son las diferentes formas en las que puede presentarse? ¿Se puede tratar o prevenir? En este Blog te lo explicamos…

La enfermedad psicosomática, somatización o afección psicosomática es la afección caracterizada por la aparición de síntomas físicos sin causa médica aparente, y cuyo origen se debe a trastornos psicológicos, como el estrés o la ansiedad. Del mismo modo que órganos como el corazón o el riñón están funcionalmente relacionados, el cerebro también lo hace con otros órganos del cuerpo. Vamos a ver un ejemplo muy simple pero muy ilustrativo…

Imaginemos a una persona que está a punto de salir a exponer en público. Está nerviosa, porque le preocupa hacer una buena exposición, sintiendo algo de ansiedad. Debido a esto, empieza a experimentar taquicardia y sudoración.

Como vemos, un pensamiento (“tengo que salir a exponer”) lleva a una emoción (ansiedad o estrés), que conlleva una serie de síntomas físicos, como la taquicardia o la sudoración. Todo comienza en el cerebro, concretamente en la amígdala, que detecta esa emoción, enviando señales al hipotálamo que, a su vez, induce una activación del Sistema Nervioso Simpático (SNS), provocando estos síntomas físicos mediante la producción de hormonas que actúan sobre corazón, pulmones o músculos. NOTA. El SNS es el encargado de la respuesta de “lucha o huída”, con importantes implicaciones en las manifestaciones físicas de la ansiedad, algo de lo que hablaremos en futuros artículos de nuestro Blog.

El cuerpo responde a lo que nuestra mente necesita, para adaptarse al medio. Pero, del mismo modo, el cuerpo también nos puede enviar señales de que algo en nuestra mente no va bien.

A veces, un exceso de carga emocional no es detectado como tal, pero sí que provoca una serie de alteraciones en nuestro organismo que son fácilmente detectables. Es por ello que muchas veces aparecen problemas de salud como migrañas, sensación de falta de aire o reflujo, sin origen aparente. Pues bien, en base a lo que hemos explicado, podríamos sospechar que tienen su origen en una emoción que está dando la cara mediante esos síntomas físicos. Lo más preocupante es que estudios recientes han mostrado que las enfermedades relacionadas con las emociones van más allá de los ejemplos que hemos mencionado, pudiendo ocasionar serios problemas de salud como ataques cardíacos, cáncer, afecciones dermatológicas o alteraciones del sistema inmunitario.

Es por ello que consideramos de especial relevancia prestar atención a esos síntomas psicosomáticos de origen inexplicable que sufrimos en algunas ocasiones, ya que posiblemente sean un aviso de que estamos cargando con un peso excesivo sobre nuestros hombros, siendo hora de pararse a analizar cómo nos sentimos, y ver si hay algún problema en nuestra vida que hayamos pospuesto y que necesite ser afrontado, especialmente una vez descartadas las causas físicas de esos síntomas.

Por ello, recomendamos acudir al médico y, si se sospecha de un origen emocional del malestar físico, tratar de identificar qué situaciones pueden ser las causantes. En Raíces y Alas podemos ayudarte a identificar el origen del malestar y darte herramientas de gestión del estrés, trabajando con técnicas de afrontamiento o terapia cognitivo – conductual.

Si necesitas ayuda profesional no lo dudes más y contáctanos. Juntos trabajaremos para mejorar tu bienestar gracias a esta terapia.

Artículo escrito por

Eduardo Salas Arques | Farmacéutico

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