En el tratamiento de la depresión, es habitual que el psiquiatra prescriba medicamentos antidepresivos como la sertralina, el citalopram, la fluoxetina o la paroxetina. Sin embargo, surge la pregunta: ¿son realmente efectivos estos fármacos para el tratamiento de la depresión? Además, muchos pacientes se preguntan si es mejor el tratamiento farmacológico o la terapia psicológica. Asimismo, consideramos relevante analizar las repercusiones que puede tener interrumpir el tratamiento farmacológico antes de tiempo. La depresión es una cuestión sobre la que se ha hablado largo y tendido, extendiéndose numerosos mitos que han podido contribuir a la estigmatización de las personas con depresión; por ello, en este artículo, pretendemos esclarecer estos puntos utilizando la evidencia científica más actual.
¿Es mejor el tratamiento farmacológico o la terapia psicológica?
No es mejor ni la una ni la otra. Ambos tipos de tratamiento son eficaces y necesarios; la clave no está en preguntarse cuál es mejor, sino en cuándo es necesario aplicar cada uno.
En los casos de depresión leve – moderada, las intervenciones psicológicas serán la opción principal y, en principio, no tendría por qué aplicarse un tratamiento farmacológico, aunque cada caso es único y hay que tener en cuenta las necesidades de cada paciente, especialmente si existen antecedentes de depresión mayor moderada o grave, en casos de distimia o cuando a pesar de otras terapias, como la terapia psicológica, persiste la depresión. Las intervenciones psicológicas en estos casos pueden ir desde la autoayuda, dotando al paciente de herramientas para una mejor gestión de la situación, hasta la terapia cognitivo-conductual. En casos de depresión grave, el tratamiento farmacológico sí que está indicado. Sin embargo, esta no debe ser la única medida; la intervención psicológica es necesaria, especialmente para garantizar una recuperación a largo plazo. Y por supuesto, independientemente de la gravedad, siempre es aconsejable buscar apoyo en amigos y familiares, así como consultar a un profesional.
¿Son realmente eficaces estos fármacos para el tratamiento de la depresión?
La evidencia científica ha demostrado que los fármacos antidepresivos son eficaces; de hecho, un medicamento no puede ser aprobado por las agencias reguladoras si previamente no ha demostrado su seguridad y eficacia en ensayos clínicos. Sin embargo, en la práctica, la eficacia de los antidepresivos es considerablemente inferior, ¿a qué puede deberse?

Pues bien, aquí cabe introducir el concepto de “adherencia”. Un antiguo profesor de la Facultad nos decía algo que puede parecer una obviedad, pero que es la clave del fracaso terapéutico en una gran parte de los casos y es que “los medicamentos no son eficaces en las personas que no se los toman”. Para que un medicamento sea eficaz es necesario seguir la pauta prescrita por el médico; de lo contrario los niveles de fármaco en sangre disminuyen y se pierde eficacia. Sin embargo, lo que realmente supone un riesgo para la recuperación de la depresión no es el olvido de una toma esporádica (si se retoma al día siguiente, no debería presentar mayor problema), sino el abandono del tratamiento antes de tiempo, especialmente cuando se hace de forma abrupta, ya que existe un elevado riesgo de reaparición de los síntomas depresivos. Por desgracia, esto es bastante frecuente ya que es habitual que los pacientes abandonen el tratamiento farmacológico antes de tiempo porque “ya se encuentran mejor”.
Además, cabe destacar que, aunque los antidepresivos no son “adictivos” sí que pueden provocar un leve síndrome de abstinencia si el tratamiento se abandona de forma abrupta; de hecho, en la guías clínicas se indica que la finalización del tratamiento antidepresivo debe hacerse con una reducción gradual de la dosis durante 4 semanas. Por todo ello, es aconsejable seguir el tratamiento farmacológico según la pauta prescrita y proceder con su finalización siguiendo en todo momento las indicaciones del médico.
¿Y qué hay de los remedios “naturales”?
Próximamente hablaremos en nuestro blog de los remedios fitoterápicos, en concreto haremos hincapié en una planta tradicionalmente utilizada para la depresión, el hipérico.

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