Imagen que ilustra el arte de saber parar

Volver a la rutina: cómo reconstruir la motivación tras una pausa

Hay momentos en que la vida nos empuja a detenernos. Una veces, es una pausa que estábamos buscando, como unas vacaciones o un viaje, pero otras incluso ocurre sin esperarlo, como en una pérdida. Independientemente de cómo se haya dado, y de si ha sido una pausa agradable o no, cuando llega el momento de retomar lo que habíamos dejado en pausa, aparece una sensación de desconcierto: no reconocernos del todo en lo que antes hacíamos y que tanto nos ilusionaba.

A veces no es volver a la rutina lo que más cuesta, sino la idea preconcebida de que deberíamos hacerlo igual que antes.

Las pausas no son vacíos, son parte del camino

Tendemos a ver las pausas como si fuesen una especie de paréntesis, algo que podemos aislar del resto de nuestra historia, como si no tuviese ninguna repercusión en lo que viene después. Sin embargo, durante esos paréntesis experimentamos nuevos aprendizajes y, generalmente, durante una pausa tenemos tiempo de asimilar todo lo que vivimos, y mirar a nuestra vida con otra perspectiva.

Son momentos en los que la mente y el cuerpo pueden hacer algo que de normal no pueden, dado el ritmo acelerado del día a día: procesar, integrar y reajustarse. Cuando bajamos el ritmo y hacemos una pausa, nuestra vida no está deteniéndose del todo; es como cuando una parcela de tierra necesita un tiempo antes de volver a sembrar: a simple vista parece que no está pasando nada, pero por dentro esa tierra se está preparando para futuras siembras.

Tres pasos para volver a empezar con calma

1. Aceptar el ritmo actual.

No tienes que volver a ser la persona que eras antes de este “parón”. Especialmente si has vivido entre medias experiencias como una pérdida o un momento de crisis personal o profesional. Retomar la rutina también significa aceptar los cambios que has experimentado durante el descanso.

2. Reconectar con el sentido.

Algo que las personas tendemos a hacer es a retomar nuestra antigua rutina por inercia. Ha pasado un tiempo desde que fuimos por última vez al trabajo o a la Universidad. Por tanto, es necesario reconectar con el sentido, con el porqué. Pregúntate qué valor tiene para ti lo que estás haciendo. La motivación intrínseca puede ser mucho más poderosa que la extrínseca, y es mediante el significado como se puede estimular la motivación intrínseca.

3. Avanzar con pequeños compromisos.

Probablemente hayas sentido frustración porque no eres capaz de recuperar el ritmo que llevabas antes de la pausa. No sacas la misma cantidad de trabajo en una mañana, o no retienes igual de bien lo que estás estudiando, sin embargo tendemos a presionarnos para que así sea. Imaginemos a una persona que deja de ir al gimnasio durante unos cuantos meses. Es intuitivo pensar que al retomarlo, deberá reducir la intensidad de los ejercicios hasta recuperar el ritmo anterior. Con la mente pasa igual; no necesitas recuperar el ritmo de golpe.

La motivación se reconstruye, no se fuerza

La motivación no es una llama constante; la podríamos ver como una energía que fluctúa. Puede que antes nos movieran la curiosidad o el reto, y ahora busquemos la calma y el equilibrio. La motivación depende del sentido que demos a nuestra vida y éste depende de nuestra historia de aprendizaje, que es la que nos inspira y nos hace poder tener un amplio abanico de posibilidades entre las que elegir.

Antes he hecho referencia a distintos tipos de motivación. La motivación intrínseca es aquella que “viene de dentro”, aquello que nos mueve sin ningún tipo de incentivo, simplemente porque algo nos gusta, nos llena o nos hace sentir bien. Por otro lado, motivación extrínseca es aquella que “viene de fuera”, aquella que depende de reforzadores externos (como cuando hacemos algo porque nos van a pagar por ello, no porque la actividad en sí misma nos guste).

La motivación extrínseca puede ser útil en determinadas circunstancias, pero en general, la motivación intrínseca es la que a largo plazo es más sostenible. La motivación intrínseca se puede impulsar estableciendo metas significativas y buscando un sentido a lo que hacemos. Es por ello, que cada cierto tiempo es necesario “reconectar” con las razones que nos llevaron a elegir el camino que estamos transitando, especialmente después de una pausa.

El arte de volver a empezar

Volver a empezar no es regresar al punto de partida, sino llegar a un lugar nuevo con la experiencia del camino. Cada pausa nos ofrece la oportunidad de mirar las cosas con otra perspectiva, de entendernos mejor y de poder elegir con más conciencia.

Si necesitas ayuda profesional no lo dudes más y contáctanos. Juntos trabajaremos para mejorar tu bienestar gracias a esta terapia.

Artículo escrito por

Eduardo Salas Arques | Farmacéutico

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