Probablemente conozcas a alguien que toma Valium®, Stilnox®, Orfidal® o Trankimazin®. El consumo de estos medicamentos y similares no ha hecho más que aumentar año tras año durante las últimas décadas en el mundo, especialmente en España. Actualmente, cerca de un 10% de la población española los consume habitualmente. Pero, ¿qué tienen en común todos estos medicamentos? ¿Y por qué se están convirtiendo en un problema de salud pública? Dado que se emplean mayoritariamente para tratar trastornos que aparecen frecuentemente en consulta, pensamos que procede ahondar un poco en el mundo de las benzodiazepinas desde nuestro Blog…
¿Qué son las benzodiazepinas y cómo actúan?
Son un extenso grupo de fármacos (diazepam, lorazepam, alprazolam, zolpidem, etc.) que actúan a nivel del Sistema Nervioso Central (SNC), aumentando la actividad de un neurotransmisor, el GABA. El GABA es un neurotransmisor que inhibe la actividad neuronal, de modo que, al incrementarse su actividad por efecto de los fármacos, disminuye la actividad neuronal en el SNC. Esta disminución de la actividad en el SNC conlleva una serie de interesantes efectos farmacológicos como son la relajación muscular, reducción de la ansiedad, inducción del sueño e, incluso, pueden evitar la aparición de convulsiones.
¿Para qué se utilizan?
Dados los efectos farmacológicos que hemos comentado, las benzodiazepinas tienen interesantes aplicaciones, estando indicadas para:
- Tratamiento de la ansiedad.
- Tratamiento del insomnio.
- Coadyuvante en el tratamiento de la tensión muscular.
- Coadyuvante en el tratamiento de las convulsiones.
- Alcoholismo (al presentar los mismos efectos depresores sobre el SNC, pueden ser útiles en el síndrome de abstinencia que aparece en la deshabituación alcohólica).

Pero si son tan útiles, ¿qué problema tienen?
Todo medicamento presenta reacciones adversas, y las benzodiazepinas también. Sin embargo, no son tanto las reacciones adversas las que nos preocupan sino una serie de “riesgos” que conlleva su uso, especialmente cuando se prolonga en el tiempo:
- Tolerancia. Cuando mediante un agente externo, como es el fármaco, se provoca un determinado efecto, el organismo pone en marcha una serie de mecanismos para compensar ese efecto. Concretamente, con el uso continuado de las benzodiazepinas, como mecanismo compensatorio disminuye la sensibilidad de los receptores del GABA, de modo que cada vez hace falta una dosis mayor para provocar los mismos efectos que al principio. Esto explica que pasado un cierto tiempo la dosis que al principio nos hacía caer rendidos, de pronto ya “no nos hace nada”. El fenómeno de la tolerancia se da en el consumo de muchas drogas, como el alcohol. En futuros artículos del blog profundizaremos en el tema de la tolerancia y el alcohol.
- Dependencia. Debido a esta habituación, llega un momento en que el organismo se acostumbra a recibir esa dosis, por ejemplo, todas las noches antes de dormir, y llega un momento que es muy complicado dormir sin el medicamento. O, la persona con ansiedad, no logra estar tranquila sin el medicamento.
- Otros. Insomnio de rebote tras la retirada (muy relacionado con la dependencia) o reacciones de abstinencia. En otras ocasiones hemos hablado sobre formas de mejorar la calidad del sueño
Entonces, ¿debo tomar estos medicamentos o no?
Depende. Hay circunstancias en las que es necesario, incluso, imprescindible, tomar este tipo de medicamentos para poder salir adelante. No se trata tanto de preguntarse si debo o no tomar estos medicamentos sino de preguntarse en qué circunstancias es realmente imprescindible consumirlos y de qué otras medidas han de acompañarse.
Por ejemplo, imaginemos a una persona cuyas circunstancias le han inducido un trastorno de ansiedad tan intenso, que no puede dormir, sufre ataques de pánico recurrentes, y ni siquiera es capaz de acudir a consulta dado ese estado de ansiedad tan extremo. En esos casos es necesario recurrir al medicamento ya que es una primera ayuda que facilita a la persona adoptar una serie de medidas como el abordaje terapéutico en consulta. El problema viene cuando únicamente se administra el medicamento, con ausencia parcial o total del resto de medidas, tanto o más necesarias que éste, especialmente en el largo plazo.
Finalmente, y como ya hemos comentado en varios artículos del blog, cuando se trata del consumo de medicamentos ha de hacerse bajo la supervisión del médico o del farmacéutico, especialmente aquellos que conllevan una serie de riesgos como los que hemos comentado o que requieren de una prescripción. Además, en el caso de las benzodiazepinas, es recomendable evitar un consumo prolongado, en aquellos casos en los que sea posible, y, en caso de retirada, hacerlo de forma progresiva para evitar insomnio de rebote o síndromes de abstinencia.

